Correr no siempre es la mejor opción. Por eso las cintas de andar (cintas andadoras o cintas para caminar) se han abierto paso en el mercado, especialmente en los últimos meses tras la pandemia de la COVID-19, resultando un elemento indispensable para poder practicar un ejercicio saludable ante las restricciones de movilidad que sufrimos. En el mercado hay cientos de modelos, pero ¿sabes cuál es la que más te conviene? Aclaramos todas tus dudas para que aciertes en la elección.

Tipos de cintas de andar (o cintas andadoras)

Antes de lanzarte a la compra de una cinta de andar, hay que tener en cuenta varios factores, como si queremos una cinta de correr plegable o fija, si preferimos que tenga pantalla LCD o nos vale sin ella y alguna cosa más de la que hablaremos después, pero vamos a ir paso a paso para acertar con nuestra necesidad y no caer en un gasto innecesario invirtiendo más de lo que realmente necesitamos.

Tipos de cintas de andar por su sistema de tracción

El sistema de tracción de una cinta de andar es, en nuestra opinión, el primer factor que debemos analizar a la hora de plantearnos la compra de una caminadora, ya que entre un modelo y otro hay diferencias notables y algunas más sutiles que sin embargo pueden afectar a cómo entrenamos en nuestra cinta cada vez que la usamos. Hay dos tipos de cintas según el sistema de tracción empleado:

Cinta de andar sin motor

En este caso lo que hace avanzar la banda de rodadura es el propio apoyo del pie sobre la superficie. Lo habitual en este tipo de cintas es que estén ligeramente inclinadas para facilitar el avance y resulta realmente complicado encontrar modelos totalmente horizontales, de hecho, las hay con una forma que recuerda ligeramente a una «U», por lo que suele recibir el nombre de cinta de correr curva.

Debemos tener en cuenta que esta característica de inclinación impide la posibilidad de caminar sobre llano, lo que puede resultar un hándicap a la hora de elegirlas, porque ese desnivel suele traducirse en más trabajo por parte de las articulaciones.

Por contra, las cintas de andar sin motor suelen ser cintas muy compactas, de tamaño reducido y aptas para cualquier hogar al ocupar poco espacio y que podemos esconder fácilmente bajo una cama, tras una puerta o incluso dentro de un armario.

cinta de caminar sin motor

Cinta de andar motorizada

Obviamente aquí es un motor quien mueve la banda de rodadura. Tiene la ventaja de que ponerla en marcha no supone un esfuerzo, ya que es un mecanismo el que la arrastra por nosotros, facilitando el ejercicio en personas con movilidad reducida.

Este tipo de cintas de andar permiten caminar sobre llano, lo que redunda en un menor impacto para las articulaciones y es más fácil mantener la velocidad constante.

Este tipo de cintas de andar suelen tener una velocidad máxima limitada inferior a 6 km/h, aunque hay modelos mixtos para andar y correr que ofrecen una velocidad máxima algo más elevada, hasta 8 o 10 km/h, sin llegar a ser una cinta de correr en toda regla.

cinta de andar con motor

 

¿Qué ventajas ofrece una cinta de andar sobre una cinta de correr?

Probablemente ya hayas mirado varias opciones porque hay muchos modelos en el mercado. Pero, ¿las ventajas que ofrecen esas cintas de andar se adaptan a lo que tú necesitas? Te las explicamos:

ventajas cinta de andar caminadora

  • Siempre es preferible un modelo motorizado frente a uno sin motor. Las articulaciones sufren menos y disponen de sistemas de parada de emergencia, mientras que los que no tienen motor y se mueven por inercia y sólo se pararán cuando se queden sin ella.
  • Son mucho más económicas que las cintas de correr. Con un presupuesto realmente bajo puedes acceder a bastantes modelos que pueden satisfacer tus necesidades, con modelos por debajo de los 200 €.
  • Pueden ser utilizadas por cualquier persona, independientemente de su rango de edad. De hecho, resultan indispensables para no perder masa muscular si por cualquier motivo no puedes pasear por la calle.
  • Por lo general ocupan muy poco espacio, y la mayor parte son cintas plegables, por lo que se pueden guardar con facilidad. Algunas incluso tienen un sistema hidráulico de plegado que facilita la operación.
  • No requieren un mantenimiento complejo ni exhaustivo.
  • Son más seguras que las cintas de correr ya que alcanzan una velocidad máxima más baja.
  • Por lo general, el peso máximo soportado es elevado, existiendo cintas que soportan hasta 150 kilos.

Cómo saber si una cinta de andar es lo que necesitas

Tener una cinta de andar suele ser la primera opción cuando es el presupuesto el que manda. Pero, ¿estás seguro/a de que no te vendría mejor comprarla de otro tipo? Esto es lo que tienes que tener en cuenta antes de comprar una cinta de andar.

saber qué cinta comprar

  • Presupuesto: En muchas ocasiones el factor limitante. Las cintas de andar son bastante más económicas que las de correr. Puedes encontrar modelos en torno a los 100 € de marcas como Homcom o las clásicas de Domyos de Decathlon que cumplen perfectamente, pero son modelos básicos. Una buena cinta de andar puede rondar los 300 €, pero si buscamos lo mismo en cintas de correr, nos vamos a presupuestos de más de 800 € de media si buscamos algo de calidad. Como en todo, a mayor coste, mayor durabilidad y fiabilidad.
  • Objetivo: Antes de comprar una cinta de andar, plantéate un objetivo serio. Si solo quieres mantenerte, caminar durante más de una hora al día suele ser suficiente, pero cuando hablamos de mejorar nuestra forma y ganar en resistencia, alcanzando nuevas metas, se te va a quedar corta. ¿Te planteas correr en el futuro? Si la respuesta es afirmativa, no tires el dinero y hazte con un modelo para correr ya de entrada, porque si eres constante, más pronto que tarde vas a necesitarla.
  • Tiempo disponible: Puede parecer una tontería, pero el tiempo del que dispongas puede determinar cuál es la mejor opción a la hora de decantarse por un modelo u otro. Si dispones de pocos minutos a la semana, correr te permitirá quemar más calorías en menor tiempo, mientras que alcanzar el mismo nivel caminando requerirá más dedicación.
  • Estado de salud: Es un factor obvio. Si padeces algún tipo de dolencia cardíaca o respiratoria, probablemente el médico ya te habrá dicho que los esfuerzos deben ser mínimos, pero habitualmente se recomienda pasear un poco para evitar que vaya a peor. En ese caso una cinta de andar es la elección adecuada.
  • Superficie de carrera: Las cintas de andar son, por lo general, notablemente más estrechas que las cintas de correr. Si te planteas comprar una cinta de cualquier tipo,
  • Espacio: Si tienes todo lo anterior pero tienes poco espacio, debes saber que una cinta de andar ocupa poco en comparación con las cintas de correr, por lo que aunque no sea lo que buscas, quizá la elección de este tipo de cintas resulte de lo más adecuada, pues se adaptan muy bien a espacios pequeños, especialmente si es una cinta plegable ultracompacta.

¿Cuál es la mejor ubicación para tu cinta de andar?

La ventaja de las cintas de andar es que por lo general son móviles y cuentan con sistemas como ruedas de transporte para desplazarlas cómodamente, aunque no es una característica que ofrezcan todos los modelos. Elegir un lugar de entrenamiento apropiado es algo que debes pensar antes de decantarte por un modelo u otro, porque puede limitar sus dimensiones. Si optas por un modelo con ruedas y peso comedido, podrás guardarla fácilmente cada vez que acabes de entrenar aunque acabes agotado/a.

El funcionamiento y la estructura de toda cinta es muy similar de un modelo a otro, rodando la banda en todas ellas desde la parte delantera hasta la trasera, a la que llamaremos zona de escapatoria. Es, normalmente, por donde salimos si las cosas no van bien y no podemos bajarnos de la cinta con la banda parada, como ante un tropiezo, un mareo o cualquier otro imprevisto. Debes evitar en todo momento situar la zona de escapatoria contra una pared o ventana.

dónde colocar la cinta de andar

Deja siempre un generoso margen en la parte trasera para poder bajarte o hacia donde salir disparado/a si te encuentras en un aprieto. También es recomendable que al menos uno de los laterales de la cinta de andar esté libre, ya que es más fácil realizar un desplazamiento lateral que recorrer todo el largo de la cinta hasta tocar suelo firme por la parte trasera.

En cualquier caso, a diferencia de una cinta de correr, la cinta de andar rueda a una velocidad sensiblemente inferior, por lo que la zona de escapatoria tampoco tiene que exagerada. Por lo general una caída sobre el cinturón, dada su baja inercia, no suele tener consecuencias catastróficas, aunque siempre debes utilizar el sistema de parada de emergencia por lo que pueda pasar.

Cómo mantener una cinta de andar

No es necesario estar engrasando la cinta de andar cada dos por tres. La periodicidad va un poco ligada al uso que hagas de ella, pero con un mantenimiento regular cada 3 o 4 meses suele ser suficiente para mantenerla en buen estado. No obstante, hay una serie de cosas que debes tener en cuenta a la hora de cuidarla:

  • Mantén la banda de rodadura limpia: Evitarás así que el polvo penetre en los rodillos y el motor. Aunque tengas la casa impoluta, el propio cinturón y su roce con el calzado y los rodillos se desgasta y crea un pequeño polvillo que puede llegar a estropear la transmisión.
  • Comprueba que la banda de rodadura esté alineada: Puede que en ocasiones el cinturón se tuerza ligeramente. Para ajustarla a su posición óptima, las cintas suelen contar con unos pernos situados en los laterales de la parte inferior. Haz el ajuste poco a poco, verificando el progreso hasta que alcance la posición adecuada. En el manual de usuario encontrarás instrucciones detalladas sobre cómo realizar este ajuste en función de tu modelo.
  • Mantén la tensión de la banda de rodadura: Con el uso, el cinturón tiende a estirarse, por lo que si no se lleva a cabo un mantenimiento adecuado, la banda de rodadura tiende a quedar suelta y patinar sobre los rodillo, desgastando su superficie de manera muy agresiva y pudiendo causar un accidente. Para comprobar si está floja, tan solo enciende la cinta y ponla a la mínima velocidad, pisando con un pie hacia delante y abajo al mismo tiempo. Si la cinta patina, es hora de ajustarla.
  • Lubrica la cinta: Hay que tener en cuenta que hay cintas que se autolubrican y cintas que requieren que seamos nosotros quienes lo hagamos. Si es autolubricada, ni se te ocurra hacerlo a ti porque podrías dañarla, en caso contrario, busca las instrucciones en el manual, pues especificará exactamente los puntos en los que debes realizar el engrase.

¿Qué tipo de ejercicios puedo practicar en una cinta de andar?

Aunque de entrada pueda parecer una actividad aburrida y rutinaria, lo cierto es que las cintas de andar, como las de correr, permite realizar múltiples y diferentes ejercicios. En nuestra guía de ejercicios para cintas de correr puedes encontrar diferentes actividades para que siempre tengas un aliciente a la hora de mover el esqueleto.