En muchas ocasiones nos preguntáis por la durabilidad de las cintas de correr, cuestiones casi siempre motivadas por la rotura de la máquina de algún amigo o conocido. Si bien es cierto que la estadística está ahí (como en todo), no es menos cierto que, realizando un mantenimiento preventivo básico y sencillo, la vida útil de una cinta de correr se puede alargar años y años.

¿Qué debemos hacer entonces para la cinta esté siempre en óptimas condiciones? Pues simplemente lubricarla de manera habitual y tomar una serie de hábitos a la hora de utilizarla. Vamos a verlo.

Mantenimiento Cinta de correr

En lo relacionado con el mantenimiento preventivo, tan sólo hay que realizar dos sencillas operaciones, tan rutinarias como rápidas:

  • Debes lubricar la banda de rodadura regularmente. La mayor parte de fabricantes recomiendan lubricar cada 300 kilómetros, o visto de otra manera, si corres de 3 a 5 veces a la semana, deberías lubricarla cada 6-8 semanas. Ésa es la media. De todas formas, si realizas un uso intensivo, es recomendable incrementar esta frecuencia y hacerlo al menos una vez al mes. Más adelante te damos indicaciones sobre qué tipo de aceite debes utilizar.
  • También debes comprobar periódicamente la tensión del cinturón, para evitar que esté demasiado tenso, lo que sobrecargaría el motor, o demasiado flojo, lo que podría causar una caída. También debes saber que los cinturones tienden a perder elasticidad por falta de uso, por lo que es recomendable que, tras una larga temporada sin utilizar tu cinta de correr, inspecciones que la banda no esté demasiado tensa aunque la última vez que la usases estuviese perfecta, ya que en este estado supone una sobrecarga para el motor.

mantenimiento cinta de correr

Adicionalmente, hay una serie de hábitos que debemos adoptar para evitar que las piezas mecánicas sufran o se deterioren sin necesidad:

  • Cuando pongas la cinta en marcha, mantén los pies fuera de la banda de rodadura, ya que el motor debe comenzar a girar y, si estás parado sobre ella, deberá realizar un esfuerzo extra arrastrando, además de los propios rodillos de la cinta, tu peso corporal.
  • Si se trata de una cinta de correr de gama de entrada o media, evita caminar en exceso sobre la cinta, ya que son motores bastante justos de potencia y están diseñados para girar a velocidades a partir de unos 6 km/h.
  • Recuerda que es una cinta de correr, evita saltar o detenerte bruscamente sobre la cinta en marcha, ya que estarás lastrando el arrastre que efectúa el motor y obligándole a realizar un sobreesfuerzo.
  • Si hay ventanas cerca del lugar en el que usas o guardas tu cinta de correr, evita la exposición directa al sol, ya que con el tiempo resecará el caucho que compone el cinturón y terminará por deshacerse.
  • No abuses de la velocidad máxima. Correr siempre a la máxima velocidad que ofrece la cinta pone al límite su motor y lo sobrecarga, reduciendo sensiblemente su vida útil. Un margen entre un 15% y un 20% con respecto a ese límite siempre es recomendable. Por ejemplo, si la cinta alcanza los 16 km/h, procura que la mayor parte de tu entrenamiento no supere los 12-13 km/h, sin perjuicio de que en un momento determinado hagas un sprint de pocos minutos a 16 km/h.
  • Con independencia de dónde la instales, mantén la cinta libre de objetos a su alrededor. Ya no es sólo el peligro de que caigas y te golpees con ellos, sino también el hecho de que si están pegados a la misma, no permitirán que el motor se refrigere correctamente.
  • El motor necesita refrigerarse y dispondrá de zonas de toma y salida de aire, por lo que jamás instales tu cinta de correr sobre una alfombra, ya que posiblemente impidas una correcta ventilación del motor y corres el riesgo de que se averíe el motor o, mucho peor, que se incendie y lo haga también la alfombra.

Como ves, no se trata más que de tener un poco de tacto y buenas costumbres a la hora de utilizar la cinta.

Lubricar cinta de correr. ¿Cómo se hace?

La lubricación de una cinta de correr es el punto más importante a la hora de mantener este tipo de máquinas en perfecto estado de funcionamiento.

lubricar cinta de correr

Cada máquina de correr incluye un manual de instrucciones que debes leer con calma, pues en él estarán detallados los pasos que debes efectuar para realizar este mantenimiento preventivo. Dependiendo del modelo que hayas comprado, podemos estar hablando de una cinta de correr de lubricación manual o una cinta autolubricada.

En el caso de la cinta autolubricada, tan sólo tendrás que preocuparte de rellenar un pequeño depósito de aceite, tal y como te indique su manual de instrucciones. El propio sistema de la cinta se encargará de lubricar el cinturón automáticamente.

Si por el contrario has adquirido una cinta de correr de lubricación manual, tendrás que verter una pequeña cantidad de aceite bajo el cinturón (entre el cinturón y la base), para permitir que el roce continuado de la cinta sobre la plataforma no la deteriore prematuramente.

En su manual de instrucciones vendrá detallado el proceso que debes seguir para aplicar correctamente el aceite, si bien en la mayor parte de cintas se realiza de la misma manera:

  1. Apaga o desconecta la cinta de la corriente eléctrica por seguridad.
  2. Afloja ligeramente el cinturón para poder introducir el tubo del aceite hasta la zona central. En la mayoría de cintas, esta operación se hace girando, en sentido anti-horario, dos tornillos que están situados en la parte trasera de la cinta. Son los tornillos que sirven para tensar la cinta, así que hazlo de manera uniforme (por ejemplo, una vuelta completa en cada lado para, una vez terminado, apretar una vuelta completa en sentido contrario y que la cinta quede igual de tensa).
  3. Levanta la cinta por un lateral y deposita el aceite según la cantidad indicada por el fabricante en la zona de rodadura más próxima a donde realices la pisada. Repite la operación por el otro lado. No te preocupes si te sale un poco más de aceite del que debe, la cinta lo expulsará por sí misma por los laterales.
  4. Aprieta el cinturón hasta que vuelva a tomar su tensión normal. Si has aflojado una vuelta completa en sentido anti-horario, ahora tendrás que darle una vuelta completa en sentido horario.
  5. Tras apretar el cinturón, comprueba su tensión y alineado asegurándote de que esté todo como debe.
  6. Conecta la máquina a la corriente eléctrica.
  7. Pon un programa suave, a unos 3-4 km/h para que la cinta comience a moverse y camina sobre ella un par de minutos para que el aceite se reparta uniformemente en ella.

Con esos sencillos pasos, la cinta estará preparada para hacer de nuevo un buen número de kilómetros. Te dejamos este vídeo de BodyTone para que veas cómo se realiza, aunque insistimos, consulta siempre el manual de instrucciones de tu modelo, porque puede variar ligeramente de una cinta a otra:

Es importante tener en cuenta que tan malo resulta la falta de lubricación como su exceso. Comprueba siempre si realmente es necesario lubricar la cinta cuando te propongas hacerlo. Normalmente se nota con el uso, ya que a medida que los kilómetros transcurren, la cinta hace algo más de ruido con el roce y le cuesta moverse un poco más.

Aceite para cinta de correr. ¿Vale cualquier tipo de aceite?

No. Para lubricar correctamente una cinta de correr, debes emplear un aceite específico siguiendo las especificaciones del fabricante. La mayoría de modelos utilizan un aceite con base de silicona que no contiene aditivos adicionales.

Es muy importante no utilizar cualquier otro tipo de aceite, como 3en1, WD-40 o similares estándar, ya que su composición tiende a deteriorar rápidamente la cinta de correr. Hay aceites específicos dentro de cada marca, como el WD-40 Specialist lubricante de silicona, o el BH Fitness entre otros. En nuestra tienda de accesorios puedes encontrar algunos de los mejores aceites lubricantes para cintas de correr del mercado.

Otros cuidados para tu cinta de correr

Además de lubricar correctamente tu cinta de correr, es importante llevar a cabo otra serie de cuidados para que la cinta esté siempre en el mejor estado de uso y conservación:

  • Limpia regularmente el cinturón con un trapo húmedo. Ojo, húmedo quiere decir justamente eso: húmedo, con un poco de agua. Nunca utilices jabones para limpiar la cara expuesta del cinturón, ya que además de correr el riesgo de dañarlo, podrías llegar a tener un accidente si la humedad o el sudor generado a la hora de correr cae sobre la cinta y, junto al jabón, crean una superficie resbaladiza.
  • Aspira las ventilaciones del motor, los laterales y bajo la cinta. Evitarás que el polvo penetre al interior y facilitarás el paso del aire que refrigera el motor, evitando que se sobrecaliente.
  • Asegúrate de que la base esté siempre nivelada. Especialmente si utilizas una cinta de correr plegable, ya que en suelo puede presentar ligeras variaciones y una mala estabilización de la cinta puede provocar que los puntos de unión y soldaduras sufran más de la cuenta.
  • Tapa la cinta de correr con una funda o manta cuando no la uses. De esta forma evitarás que el polvo se deposite sobre ella y se introduzca en el motor y rodamientos cuando la pongas en marcha. Al mismo tiempo, la protegerás de la incidencia directa del sol, que resulta fatal para el caucho de la cinta y los plásticos de la estructura.

Como ves, no resulta nada complicado mantener en buen estado una cinta de correr. Se trata principalmente de adquirir unos hábitos, que tampoco son muchos y cuya realización apenas consume tiempo, para que tu cinta luzca impoluta como el primer día.